jueves, 7 de octubre de 2010

El lado oscuro del ser humano

En la escena del juicio a la protagonista de la película “The Reader” se muestra, aunque de forma muy ligera, el asunto de la obediencia a la autoridad.

Cuando oímos hablar de las atrocidades que los nazis realizaron en los campos de concentración contra los judíos y otras minorías étnicas solemos pensar que los que llevaron a cabo semejantes actos eran poco menos que monstruos sin alma, personas muy diferentes a nosotros, sin ninguna ley ni moral. Ninguna persona con un mínimo de ética podría aceptar el tipo de órdenes inhumanas que provenían de las autoridades nazis. Pero, ¿estamos tan seguros de esta afirmación? ¿Es el hombre bueno por naturaleza?

El psicólogo Stanley Milgram se hizo esta misma pregunta a comienzos de los años sesenta a raíz del juicio al teniente coronel de las SS Adolf Eichmann, por sus crímenes contra la humanidad. Milgram procedió entonces a hacer un experimento que tenía como objetivo el responder a la pregunta de cuánto daño sería capaz de infligir una persona normal a otra inocente cuando recibía instrucciones de una autoridad.

Si alguien nos preguntara cuánta descarga eléctrica, de entre 0 y 450 voltios, una persona normal sería capaz de suministrar a otra en un experimento científico, ¿cuánto diríamos? (Téngase en cuenta que al nivel máximo de 450 voltios una persona podría morir).

A priori diríamos que la media de todas las respuestas a esta pregunta se situaría en un nivel que no suponga un peligro físico para el sujeto (sobre unos 100 voltios por ejemplo), y todos pensaríamos que sólo algunas personas sádicas aplicarían el voltaje máximo.

Pues bien, lo que Milgram descubrió revolucionaría la manera de pensar que se tenía sobre la “bondad” del ser humano. Hoy día este experimento aún sigue siendo parte de los estudios de psicología social en las universidades.

Es sorprendente y desconcertante, pero el experimento demostró que el 65% de los voluntarios (2 de cada 3) eran capaces de suministrar el voltaje máximo de 450 voltios a otra persona tras recibir órdenes de que debían hacerlo. Pero no sólo eso, sino que ninguno de ellos se negó rotundamente a seguir con el experimento antes de alcanzar los 300 voltios (en este punto la "víctima" experimentaba convulsiones previas al coma).

¿Cómo es posible esto? ¿Acaso todos somos sádicos en potencia? Desde luego los resultados de este experimento dicen mucho sobre los aspectos oscuros de la naturaleza humana.

Aunque muchos quizá piensen que personas como Eichmann no tenían sentimientos, en el juicio dijo que él no encontraba ningún tipo de placer mórbido en perseguir a los judíos; sólo obedecía órdenes de sus superiores.

Personas que lo conocieron afirmaron que no era ningún tipo de monstruo, sino que era un ser humano como cualquier de nosotros; salvo que actuaba bajo la sujeción de un sistema en extremo autoritario. En cierto sentido, personas como él son también víctimas... víctimas de un sistema perverso, al igual que también consideramos que son víctimas aquellas personas que han sido sometidas a un lavado de cerebro, o a una lobotomía.

Creemos que somos personas razonables, sensatas. Durante la mayor parte del tiempo actuamos según nuestros criterios morales, de la justicia y la legalidad, pero cuando confiamos ciegamente en una autoridad y nos sometemos a ella, entonces dejamos la carga moral y la responsabilidad sobre otros. Y entonces seríamos capaces de cometer cualquier tipo de atrocidad; como Eichmann y otros nazis hicieron.

Es para preocuparse, ¿verdad?

Libertad y Felicidad

Si hubiera que elegir entre una de las dos, ¿qué sería preferible: la libertad o la felicidad? ¿Acaso la libertad es un requisito previo y necesario para que el individuo pueda ser feliz? ¿O ambos son conceptos incompatibles?

Hay un hermoso cuento hindú titulado “La llave de la felicidad” que trata sobre este asunto. De forma resumida, el Creador ocultó el secreto de la felicidad en el único lugar donde al Hombre no se le ocurriría buscar jamás: dentro de uno mismo.

Siempre intentamos buscar la felicidad fuera de nosotros mismos: en las posesiones, el dinero, el poder, la fama, las mujeres, la libertad... Sin embargo, existe un gran número de casos en los que personas que han estado privadas de libertad se sentían enormemente dichosas; tanto o incluso más que aquellos que disponen de todo lo que la sociedad puede proporcionarle. Y esto es así porque han encontrado la libertad interior que los aleja de todo mal, del dolor, del sufrimiento, del odio y la ignorancia. Este es un tema recurrente en Oriente, en el que la búsqueda de Nirvana es para el asceta el fin al que debe enfocar su vida.

Aquí tenéis el cuento:

“El Divino se sentía solo y quería hallarse acompañado. Entonces decidió crear unos seres que pudieran hacerle compañía. Pero cierto día, estos seres encontraron la llave de la felicidad, siguieron el camino hacia el Divino y se reabsorbieron a Él.
Dios se quedó triste, nuevamente solo. Reflexionó. Pensó que había llegado el momento de crear al ser humano, pero temió que éste pudiera descubrir la llave de la felicidad, encontrar el camino hacia Él y volver a quedarse solo. Siguió reflexionando y se preguntó dónde podría ocultar la llave de la felicidad para que el hombre no diese con ella. Tenía, desde luego, que esconderla en un lugar recóndito donde el hombre no pudiese hallarla. Primero pensó en ocultarla en el fondo del mar; luego, en una caverna de los Himalayas; después, en un remotísimo confín del espacio sideral. Pero no se sintió satisfecho con estos lugares. Pasó toda la noche en vela, preguntándose cuál sería el lugar seguro para ocultar la llave de la felicidad. Pensó que el hombre terminaría descendiendo a lo más abismal de los océanos y que allí la llave no estaría segura. Tampoco lo estaría en una gruta de los Himalayas, porque antes o después hallaría esas tierras. Ni siquiera estaría bien oculta en los vastos espacios siderales, porque un día el hombre exploraría todo el universo. “¿Dónde ocultarla?”, continuaba preguntándose al amanecer. Y cuando el sol comenzaba a disipar la bruma matutina, al Divino se le ocurrió de súbito el único lugar en el que el hombre no buscaría la llave de la felicidad: dentro del hombre mismo. Creó al ser humano y en su interior colocó la llave de la felicidad.”

Drogas alucinógenas y terapia

Quien piense que todas las drogas son malas, o que no tienen efecto positivo alguno sobre la persona que las consume, probablemente sea debido a dos razones: o a un mal que nos afecta a todos en mayor o menor medida, llamado ignorancia; o a que vive sometido bajo los prejuicios y tabúes de una sociedad más interesada en aspectos políticos y económicos que en la felicidad de los ciudadanos. Debo decir que la primera razón es fácilmente corregible; sólo hace falta seguir leyendo...

Hablemos de los alucinógenos, drogas muy mal vistas, en general, por occidente en nuestra época. Recuerdo que cuando estudiaba 2º de B.U.P., en la clase de ética nos decían que el LSD era la droga más dañina de todas. Pues bien, yo entonces no lo sabía, y es probable que muchos lectores tampoco; pero lo cierto es que esta droga “tan mala” se ha venido utilizando desde los años cincuenta del siglo XX con propósitos terapéuticos, y con resultados muy prometedores.

Por aquellos años varios médicos preocupados por adentrarse en los misterios de la conciencia humana descubrieron que el LSD era un excelente vehículo para comprender la mente y explorar los espacios interiores más valiosos y auténticos. Recomiendo ver el vídeo “Los pioneros del LSD” para una comprensión de las primeras investigaciones psiquiátricas con esta droga.

Pero a pesar de la vergonzosa prohibición en los EEUU del uso terapéutico del LSD a finales de los años sesenta, afortunadamente la investigación de esta sustancia sobre la psique humana no ha cesado. Científicos estadounidenses están investigando la utilización de drogas como el LSD en tratamientos de depresión, migrañas y trastornos obsesivo-compulsivos. En la actualidad se han ido incorporando otras pruebas como el Psilocybin -una sustancia que se encuentra en las setas alucinógenas- con enfermos de cáncer, y con MDMA o éxtasis para el estrés post-traumático.

Según Roland Griffiths, profesor en la Escuela de Medicina Johns Hopkins de Baltimore "se está trabajando sobre la hipótesis de que el psilocybin o LSD puedan ocasionar experiencias espirituales que ayuden a los pacientes a sobrellevar su enfermedad". Pese a las contraindicaciones que pueden tener el uso de este tipo de drogas, si están bien administradas pueden resultar seguras.

En 2007 una nueva investigación llevada a cabo en la Escuela de Medicina Monte Sinaí de Nueva York demostró la analogía entre la esquizofrenia y los efectos producidos por LSD en una persona sana: la LSD afecta a los mismos receptores de serotonina y glutamato que funcionan anómalamente en los esquizofrénicos. Por tanto, si se descubren fármacos capaces de bloquear los efectos de la LSD en estos receptores, es muy probable que también resulten eficaces para combatir los síntomas de esquizofrenia.

También el MDMA se está viendo que es útil para la recuperación de personas con trastorno de estrés postraumático.

Y aunque parezca una contradicción, la ayahuasca, una planta que contiene Dimetiltriptamina, se está utilizando para la rehabilitación de drogodependientes.

El mito del desayuno

A fuerza de repetir tanto un enunciado, por diferentes personas, con el tiempo llega a convertirse en verdadero. Esto es un argumento falaz que se denomina Ad nauseam, una de las muchas locuciones latinas que existen. Y es falaz porque la mera repetición de algo no afirma nada sobre la veracidad del argumento.

Cuántas veces hemos oído decir que el desayuno debería ser la comida más importante del día. El famoso dicho: "Desayuna como un rey, almuerza como un príncipe y cena como un mendigo" se nos ha metido en el inconsciente como si de una cancioncilla popular se tratara.

Entre los beneficios que aducen aquellos que creen en este lema está el que ayuda a perder peso, reduce la ansiedad, aumenta la concentración y nos da la energía suficiente para afrontar con fuerzas la jornada.

Lo que poca gente sabe es que cada vez hay más nutricionistas que están poniendo en tela de juicio este eslogan cuando se aplica a adultos. Es más, opinan que saltarse el desayuno puede ser incluso sano. ¿Cómo es esto posible?

Marion Nestle, en su libro "What to Eat" afirma que el desayuno se sobreestima. Dice que lo que comes, y cuánto comes, importa más que el cuándo.

Por otra parte, Mark Mattson, neurólogo en el Instituto Nacional de Envejecimiento, dice que no existen evidencias claras de que saltarse el desayuno (o el almuerzo) sea insano; es más, diversos datos experimentales con animales sugieren precisamente lo contrario. Este científico realizó un experimento en el que demostró que los que no desayunaban aumentaron su masa muscular respecto a los que sí desayunaban, y aquéllos tenían los niveles de insulina, presión arterial y glucosa en sangre más bajos; características todas ellas consideradas como buenas. Aduce que el comer a menudo y en pequeñas cantidades se ha dado por hecho durante mucho tiempo a pesar de que no existen claras evidencias científicas que lo justifiquen. Dice que cuando el espacio de tiempo entre las comidas se incrementa, eliminando por ejemplo una de las comidas, resultará en efectos beneficiosos similares.

Tamas Horvath, un neurocientífico de la Universidad de Yale, dice que existe evidencia por experimentos con ratones que el tenerlos en ayuna los hace más inteligentes. Señala que tanto los ratones como los humanos hambrientos tienen altos niveles en sangre de la hormona ghrelina, que se libera en el estómago vacío, dando señales al organismo de que se tiene hambre. En un experimento realizado recientemente, se encontró que los ratones que tenían poca cantidad de dicha hormona tardaban más tiempo en aprender el modo de evitar descargas eléctricas en el interior de un laberinto.

"¿Quién inventó el desayuno?", se pregunta Horvath. "Es algo social", afirma. La mayoría de los animales no desayunan, almuerzan ni cenan. Comen cuando tienen hambre, y nada más.

Algunos científicos han experimentado en sus propios cuerpos el tema del desayuno de diversas maneras. Para Seth Roberts, profesor de psicología en la Universidad de Berkeley, años de autoexperimentación meticulosa, le mostró que tendía a levantarse varias horas antes del desayuno. Este efecto, llamado "actividad anticipatoria", es bien conocido entre los animales. Así que Seth decidió eliminar el desayuno. Y ahora duerme mucho mejor.

Y dice algo que sorprenderá a muchos: "La mayoría de la gente lo hace justo al revés", puesto que "el desayuno es la comida más importante que hay que evitar".

En su libro "La dieta del guerrero", Ori Hofmekler explica que deberíamos deshacernos del desayuno puesto que, al privar al organismo de comida durante la primera parte del día, se estimula el sistema nervioso simpático, haciendo que el individuo esté en un grado mayor de alerta y habilitado para manejar mejor el estrés.

De modo que la próxima vez que usted escuche a alquien decir que el desayuno debería ser la comida más importante del día, acuérdese de la falacia Ad nauseam.

domingo, 1 de julio de 2007

El Palimpsesto de Arquímedes

El Palimpsesto de Arquímedes, trascripción del s. X de los 7 tratados de Arquímedes, fue copiado por unos monjes escribas del Convento del Santo Sepulcro de Constantinopla sobre un rollo de papiro y reutilizado en la época de las cruzadas para escribir unos libros de oraciones. Para ello rasparon el manuscrito original con el fin de eliminar algo la escritura previa, cortaron las páginas originales por la mitad, las giraron 90º y volvieron a rescribirlas con la serie de plegarias y oraciones, con lo que el texto antiguo se volvió ilegible.

Esta obra estuvo desaparecida hasta el año 1907, cuando un investigador lo reencontró y reconoció. Con la ayuda de lupas y se pudo transcribir parcialmente algo del contenido original de Arquímedes, contenido que fue ampliamente divulgado. Sin embargo, con la Primera Guerra Mundial el libro, de 174 páginas, volvió a desaparecer.
Su reaparición tuvo lugar en el año 1998, en las subastas de la Galería Christie cuando un coleccionista anónimo lo adquirió por dos millones de dólares y lo donó, para su cuidado, al Museo Walters de Baltimore. El Palimpsesto estaba en un estado de conservación deficiente, sometido a durante siglos a humedades, fuegos, maltratos e, incluso, en época reciente, se había intentado aumentar fraudulentamente su valor como libro de oraciones, pintando en cuatro páginas miniaturas evangélicas doradas.
Después de su restauración comenzó su estudio para el que hubo que poner a punto nuevas técnicas de imagen para su aplicación a esta obra peculiar, como la proyección multiespectral, la microscopía confocal y la proyección con fluorescencia de rayos X con el fin de tener imágenes legibles del texto de Arquímedes.
En estos días han salido a la luz los sorprendentes resultados
Si quieres información sobre el tratamiento de conservación
http://www.archimedespalimpsest.org/conservation_intro1.html
Para ver el estudio y los resultados
http://www.exploratorium.edu/archimedes/index.html

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La física cuántica dice adiós a la realidad

Algunos físicos se sienten incómodos con la idea de que los eventos cuánticos individuales son aleatorios de forma innata. Debido a esto es por lo que muchos han propuesto teorías más completas, las cuales sugieren que los eventos están gobernados, al menos parcialmente por “variables ocultas” extra. Ahora físicos austriacos afirman haber realizado un experimento que elimina un amplio grupo de teorías de variables ocultas que se centran en el realismo – dejando la preocupante consecuencia de que la realidad no existe cuando no se la observa (Nature 446 871).

Hace unos 40 años el físico John Bell predijo que muchas teorías de variables ocultas serían descartadas si se violase cierto experimento de desigualdad – conocido como la “desigualdad de Bell”. En esta idea de experimento, una fuente enciende pares de fotones linealmente polarizados en direcciones opuestas hacia los dos polarizadores, los cuales pueden ser cambiados de orientación. La mecánica cuántica dice que debería haber una alta correlación entre los resultados en los polarizadores debido a que los fotones “deciden” juntos instantáneamente qué polarización suponer en el momento de la medida, incluso aunque estén separados en el espacio. Las variables ocultas, sin embargo, dicen que tales decisiones instantáneas no son necesarias, debido a que la misma estrecha correlación podría conseguirse si a los fotones se le informase de antemano de alguna forma de la orientación de los polarizadores.

El truco de Bell, por tanto, era decidir cómo orientar los polarizadores sólo después de que los fotones hubiesen abandonado la fuente. Si existían variables ocultas, serían incapaces de conocer la orientación, y por tanto los resultados sólo estarían correlados la mitad de las veces. Por otra parte, si la mecánica cuántica está en lo cierto, los resultados estarían mucho más correlados – en otras palabras, se violaría la desigualdad de Bell.

Muchas realizaciones del experimento han confirmado, efectivamente, la violación de la desigualdad de Bell. Esto ha descartado todas las teorías de variables ocultas o las suposiciones colectivas de realismo, en el sentido de que la realidad existe cuando no la estamos observando; y la localidad, en el sentido de que eventos separados no pueden influir sobre otros de forma instantánea. Pero la violación de la desigualdad de Bell no dice específicamente qué suposición – realismo, localidad o ambas – es discordante con la mecánica cuántica.

Markus Aspelmeyer, Anton Zeilinger y sus colegas de la Universidad de Viena, sin embargo, han demostrado que el realismo es un problema mayor que la localidad en un mundo cuántico. Han desarrollado un experimento que viola una desigualdad distinta propuesta por el físico Anthony Leggett en 2003 que depende sólo del realismo, y relaja la dependencia de la localidad. Para hacer esto, en lugar de tomar las medidas sólo a lo largo de un plano de polarización, el equipo austriaco tomó medidas en planos adicionales perpendiculares para comprobar la polarización elíptica.

Encontraron que, así como en las realizaciones del experimento de Bel, la desigualdad de Leggett se viola acentuando de esta forma la afirmación de la mecánica cuántica de que la realidad no existe cuando no la estamos observando. “Nuestro estudio demuestra que dar “sólo” el concepto de localidad no sería suficiente para obtener una descripción más completa de la mecánica cuántica”, dijo Aspelmeyer a Physics Web. “También tendrías que dar unas ciertas características intuitivas de realismo”.

Sin embargo, Alain Aspect, físico que desarrolló el primero experimento del tipo Bell en los años 80, piensa que las conclusiones filosóficas del equipo son subjetivas. “Hay otros tipos de modelos no locales que no se ven dirigidos ni por las desigualdades ni por el experimento”, dijo. “Pero también comparto la visión de que tales debate, junto a los experimentos como los realizados por [el equipo austriaco] nos permiten mirar en mayor profundidad los misterios de la mecánica cuántica”.


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